Paola Andrea Velasco, desde el noviciado en Texas (EEUU)
El inicio de un compromiso con la misión
Desde la Comunidad de San Antonio, Texas, (EEUU), quiero expresar mi alegría por la llamada que el Señor ha hecho en mi vida. La consagración a Dios para la misión es un regalo. Una llamada a la acción Evangelizadora en la familia de las Misioneras Combonianas. Y mi gozo por haber sido destinada a la Provincia de Kenia.
El día 6 de agosto realicé mi compromiso oficial con la congregación de las Misioneras Combonianas. Los feligreses de nuestra Parroquia Santa Cecilia, son personas de un corazón solidario y acogedor. Son quienes desde el inicio, nos cuidan con ternura y nos abrazan como sus hermanas en Cristo. A ellos y a la comunidad formativa va mi más sentida gratitud. Ambos me abrieron los ojos al amor profundo del Señor y a estar atenta para descubrir su voluntad.
Para mí, experimentar el sentido de familia entre gente sencilla y de fe, me ayudó a fortalecer mi sentido profundo de Dios. Me ayudó a seguir cultivando mi relación con Él a través de la oración y de desarrollar relaciones transparentes, llenas de tanta libertad.
El lento y difícil camino de la formación religiosa
Puedo decir que el crecimiento de mi proceso de formación Comboniana ha sido nutrido en dos “vías”, la teórica, que era compartida en casa por la hermana formadora, y en la vía práctica, en el diario vivir con la gente de nuestra parroquia.
Una frase de nuestro Fundador San Daniel Comboni: “mantén los ojos fijos en Jesucristo”, me ha acompañado en este tiempo. Con ese resonar salía a nuestro vecindario, compartía algunas palabras con nuestros vecinos, o iba a la parroquia y veía la vitalidad de los líderes de diferentes ministerios.
Era como si el Señor se me estuviese revelando en cada momento en pequeñas cosas… era el mismo Jesús hablándome a través de la gente, reavivando en mí las motivaciones de amor y servicio.
Quizás, lo que más se ha reafirmado en mí a través de la oración y mi interacción con la gente de la parroquia, es el no tener miedo a sembrar con abundancia y alegría. Como nos lo recuerda San Pablo en su carta a los Corintios “Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría” (2Co 9,6-10).
Agradecida por tanto bien recibido
Me siento agradecida con este pueblo y pido al Señor que los siga sosteniendo en su Fe, en su Esperanza y en seguir donándose a otros con Amor.
Con ellos también hago eco para mí, la comunidad de San Antonio, la comunidad que me recibirá en Kenia y toda mi Congregación, de la petición que expresaba en el momento de mi Consagración Religiosa “pido la Misericordia y la gracia del Padre para ser fiel al bautismo, para participar en la pasión del Corazón Traspasado de Cristo Buen Pastor y con Él, ofrecer libremente mi vida para la evangelización, haciendo causa común con cada pueblo, privilegiando a los más pobres y abandonados, según el Carisma de San Daniel Comboni”.
Que Jesús Buen Pastor, fuente de todo bien, y María nuestra Madre, sigan guiando nuestros pasos y avivando en nuestro corazón la pasión por el Evangelio.

