Rosmary Apaza Herrera, smc desde Perú
La fe se alza como la luz de cada mañana y nos llama a cuidar la vida en todas sus formas, y el arte nos permite expresar esa misión de manera profunda y transformadora.
Soy Rosmary y quiero compartir un proceso que iniciamos con mujeres, niños, jóvenes y familias en la Nueva Rinconada al Sur de Lima, donde tenemos una comunidad las Misioneras Combonianas.
Siembra una semilla y alimentarás un pueblo
Creemos que la ecología integral es importante para nuestra calidad de vida. Se construye con acciones concretas como el cultivo de alimentos, la gestión sostenible de recursos, también con una educación que despierte la sensibilidad y el compromiso de las personas. Inspiradas en la Palabra de Dios que nos hace creativas y da respuesta a nuestras necesidades, nos pusimos en acción, ciertamente la fe sin acción es estéril:
“Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo la fe? Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y uno de ustedes les dice: ‘Vayan en paz, caliéntense y sáciense’, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma.” (Santiago 2:14-17).
Este llamado inspira nuestro trabajo misionero. No basta con hablar de la necesidad de cuidar el planeta y a quienes lo habitan; debemos actuar. Por eso, además de desarrollar biohuertos comunitarios con el lema: “Siembra una semilla y alimentarás un pueblo” que fortalecen los comedores parroquiales, hemos creado espacios donde el arte y la sostenibilidad dialogan.
Arte y sostenibilidad en nuestras acciones
A través de los concursos de dibujo y pintura “La Madre Tierra nos habla”, niños, adolescentes, jóvenes y adultos plasman su visión sobre el cuidado del medio ambiente. Así nacieron los talleres y concursos de dibujo, el arte es un lenguaje universal que nos permite reflexionar sobre nuestra relación con Dios y la naturaleza.
En cada dibujo y pintura los participantes, que son niños y jóvenes expresan su conexión con la tierra, el agua y el aire, describiendo su realidad, árida por los cerros y sin embargo llena de vida, porque hasta en los cerros nace la flor de “amancaes”, recordándonos que la creación es un regalo que debemos proteger.
Nuestro compromiso por una ecología integral
Nuestra apuesta por la ecología integral y su sostenibilidad, se vive en cada acción: en los biohuertos que alimentan a las familias, en la crianza de gallinas ponedoras y “cuyes” como fuentes de proteína sostenible, y en los hornos artesanales que funcionan con briquetas de reciclaje para reducir el impacto ambiental. Juntos lo estamos logrando.
Cuando una niña pinta un árbol floreciendo junto a una comunidad unida, está proyectando su deseo de un mundo mejor, cuando una familia aprende a cultivar sus propios alimentos o a cocinar con métodos ecológicos, está dando un paso hacia una vida más digna y en armonía con la naturaleza, esto ya lo estamos viviendo en la Parroquia misionera Sagrado Corazón de Maria.
Estoy convencida que el arte no solo embellece, sino que transforma. Nos ayuda a imaginar y construir un mundo más justo y sostenible, donde la fe se convierte en acción y la acción se convierte en esperanza. Seguimos sembrando cultura, creatividad y conciencia ambiental, porque sabemos que, cuando la Madre Tierra nos habla, es nuestro deber escucharla y responder con amor y compromiso.

