Hna. Norma Virginia Alen Brown, smc, Costa Rica.
Recordando lo que vivimos
En el año 2020, como todos sabemos, los estragos del Covid nos sacudieron sin clemencia. Fue justamente esta realidad de sufrimiento, la que inspiró a mi comunidad religiosa a unirse, en una oración contínua, para pedir por todos los enfermos, por el equipo de salud y por las familias más afectadas.
Fue así como decidimos organizarnos en turnos de oración durante todo el día. Y días después, fue muy hermoso el contar también con la presencia de algunos laicos de la Adoración perpetua parroquial quienes, debido al cierre de los templos, acogieron nuestra capilla como un espacio muy providente de encuentro con el Señor.
El poder de la oración hace milagros… Es verdad que muchos enfermos fallecieron, sin embargo, algunos familiares pudieron vivir esta dolorosa separación con una mayor serenidad.
Soy la Hna. Norma Allen Brown, Misionera Comboniana desde hace 39 años y originaria de Costa Rica. Llegué a mi país en el año 2017 por motivos de salud, testificando que Dios va haciendo su obra en mí, y allí viví todo el tiempo de la pandemia.
Agradezco mucho a las personas, quienes de una forma o de otra, se han hecho siempre cercanas a mi situación, sobre todo acompañándome con su oración.
La presencia del Santísimo Sacramento en nuestras vidas
Pasada la pandemia, en un momento de oración, el Señor me iluminó para contemplar nuevamente la riqueza que tenemos de contar con su presencia en el Santísimo Sacramentado las 24 horas del día.
Así que, recordando la experiencia vivida, empecé a levantarme más temprano y a orar entre las 3 y 5 de la mañana, invitando a otras personas a hacer lo mismo y a orar por las necesidades de tantos otros y de nuestro mundo sufriente.
También me uní al grupo de los Apóstoles de la Escucha, coordinado por las Hermanas Oblatas del Divino Amor de Nápoles, Italia, y que nació, precisamente, en tiempos de pandemia, para escuchar por vía telefónica, a personas en situaciones difíciles.
Perseverantes en la oración
Las comunicaciones que realizo en inglés, italiano y español, ofreciendo una palabra de aliento, me han llevado a vivir la Adoración de los domingos presentando las realidades compartidas.
Muchas personas se han unido a este nuevo espacio de oración y es para Gloria de Dios, el escuchar las maravillas que la presencia sanadora de Dios va obrando en cada corazón.
Estoy convencida que Dios nos va guiando y esta es la certeza que nos anima a continuar adelante.

