De Francisco Solís López, desde Chiapas (México)
Una “Iglesia de puertas abiertas a todos”, que ve la humanidad con misericordia,
que escucha y dialoga, que acoge,
y que “no es rígida ni tibia, ni cansada”.
(Papa Francisco)
Una invitación del Papa
Desde la experiencia de fe, en este caminar de la unidad de nuestra amada iglesia, el Papa Francisco nos invita a acoger a todos con los ojos de Dios, es decir con MISERICORDIA, bajo esta mirada, en este tiempo de gracia y comunión fraterna, podemos decir que todos sin excepción, estamos invitados a la casa del Señor, cada uno desde nuestra realidad de vida y bajo los dones que él mismo ha puesto entre nosotros.
Queremos caminar con Jesús
En este contexto estamos también llamados a anunciar a Jesús que hace un caminar con cada persona, con cada hermano, muchas veces basta con voltear la mirada en nuestro entorno con todo lo que vivimos día a día en nuestra sociedad que esta vulnerada por cambios tan radicales y que muchas veces se oponen a la propuesta de vida en Jesús.
Caminar con Jesús y en Jesús implica un compromiso de vida, una opción. Ser parte de este caminar en la iglesia, donde todos estamos invitados a participar, es aquí el desafío con Jesús, implica riesgos, y en ellos a veces dejar nuestro confort y hacer causa común con los más necesitados de nuestro tiempo.
Nace la Fraternidad Misionera Comboniana
Así, bajo la propuesta de una iglesia en salida, y gracias a la invitación de las hermanas, se ha conformado el grupo virtual de laicos FRATERNIDAD MISIONERA COMBONIANA AD-GENTES en México, nacido en Guadalajara Jalisco, bajo esta espiritualidad Misionera Ad-Gentes y bajo el carisma de San Daniel Comboni.
Este Grupo de fraternidad cuenta con una formación permanente y virtual en:
- Crecimiento y madurez humana.
- Madurez cristiana
- Formación pastoral y vocación Misionera
A través de esta formación, estamos invitados a una renovación constante y comprometida con el proyecto humanizador del Reino de Dios, como buena noticia esperanzadora en Jesús que nos lleve al encuentro de nuestros hermanos más pobres y vulnerables, a partir de un camino de encuentro con nosotros mismos, con nuestra propia historia, enfrentando la vida con confianza, aceptación y amor, para poder contribuir positivamente en nuestro entorno y nuestra comunidad.
Vivir desde la espiritualidad y el compromiso
Jesús nos invita a vivir una profunda espiritualidad y compromiso misionero, para responder a los grandes desafíos actuales en nuestra iglesia y en nuestra sociedad, es decir, a ser Iglesia y cumplir la misión que hemos recibido en nuestro bautismo y confirmación, como sacerdote, profeta y rey. Por ello:
“El Bautismo nos da la capacidad real, regia de conducirnos y conducir a los demás según los valores del Reino de Dios. Aquello que anunciamos proféticamente debe encarnarse en la vida sabiendo y buscando conducirnos y conducir según el mensaje del Evangelio. Como padres y madres, hermanos y amigos, tíos y abuelos, docentes y responsables de la pastoral somos “reyes”, es decir buscamos conducir, gobernar, guiar, reinar, pastorear, servir, de tal manera que aquellos que acompañamos puedan llegar a la vida nueva de los hijos de Dios”

