de Emmauel Barrientos – Costa Rica
Servir en la familia de María Madre de los Pobres ha sido una experiencia transformadora para mí. Desde el primer día, sentí la cercanía de Dios y la Madrecita, y supe que estaba en el lugar correcto. Cada día, al preparar el almuerzo para más de 300 personas, entregar paquetes de comida y ofrecer una tiendita de ropa, siento que estoy mejorando la calidad de vida las personas más necesitadas. Además, ofrecemos espacios de formación donde los niños aprenden a hacer artesanías, reciben formación psicológica y acompañamiento médico. La recompensa de todos los esfuerzos y cansancios es la sonrisa de los niños, la alegría de la gente y la satisfacción de ayudar a los más necesitados. Servir en la familia de María Madre de los Pobres es una experiencia enriquecedora que me ha permitido crecer como ser humano y como hijo de Dios.
La figura de María como madre de los pobres es un tema que ha sido abordado por muchos teólogos y líderes espirituales a lo largo de la historia. En la tradición católica, María es vista como un modelo de humildad y servicio, alguien que se dedicó a los más necesitados y que estuvo siempre dispuesta a ayudar a los demás.
La dedicación de María a los pobres y oprimidos se puede ver en varios pasajes de la Biblia, como cuando visitó a su prima Isabel, que se encontraba embarazada en una edad avanzada, o cuando estuvo presente en las bodas de Caná, donde intercedió para que se pudiera producir más vino para los invitados.

