La experiencia de Beatriz Galán Domingo, mc en Sri Lanka
Queridos lectores,
Hoy tenemos el honor de presentarles una historia llena de fe, misericordia y valentía. Conozcan a Beatriz Galán Domingo, una misionera comboniana española, cuya vida ha sido transformada por su experiencia en la hermosa isla de Sri Lanka. Acompáñenos en este viaje personal mientras Beatriz comparte con nosotros los momentos más impactantes y las lecciones que ha aprendido a lo largo de su camino.
“Me llamo Beatriz Galán Domingo, y tengo 39 años. Los últimos cinco años y medio de mi vida los he compartido con el pueblo tamil de Talawakelle, en Sri Lanka. ¿Cómo llegué hasta aquí?”.
Desde temprana edad, Beatriz creció en una familia culturalmente católica pero poco practicante. Sin embargo, su amor por María y su deseo de responder al plan de Dios siempre estuvieron presentes en su corazón. Una crisis de fe durante su juventud la llevó a buscar a Dios con mayor profundidad y a romper con los “esquemas y lugares” que la mantenían en una zona de confort. Fue durante una experiencia misionera de verano en la ciudad del Alto, en Bolivia, donde se produjo un encuentro casual que cambiaría su vida para siempre.
“Conocí a una mujer que había vivido una vida marcada por el sufrimiento, y sus preguntas sobre la presencia y el perdón de Dios me hicieron reflexionar profundamente. En ese momento, comprendí que la misericordia y el amor que habían sostenido mi vida no podían quedarse solo para mí. Dios, a través de esa mujer concreta, en un tiempo y un espacio específicos, me estaba llamando a testimoniar su amor y su perdón a otras personas”.
Desde aquel encuentro, Beatriz ha dedicado su vida a la misión de Dios. Junto a las hermanas de su comunidad, provenientes de diversas partes del mundo, ha trabajado incansablemente en Talawakelle, colaborando con la iglesia local y la Compañía de Jesús. Su enfoque se ha centrado en la educación integral y la pastoral, buscando promover una educación bilingüe y valores humanos sólidos entre los jóvenes estudiantes. Además, han acompañado a los pequeños de la catequesis y a los ancianos enfermos, brindándoles cercanía, ternura y esperanza.
“Aunque ahora me encuentro en Italia, preparándome para los votos perpetuos, los últimos años de mi vida en Talawakelle han sido verdaderamente enriquecedores. Trabajar junto a las hermanas de diferentes nacionalidades y con la comunidad local ha sido una experiencia maravillosa. Hemos superado desafíos y dificultades, sostenidas por el amor y la paciencia de aquellos que nos han acogido. Hemos construido puentes de diálogo y hemos encontrado la frescura del Evangelio en medio del contexto a veces tradicionalista”.
En su lucha por compartir la fe en un contexto religioso donde son una minoría, Beatriz destaca la resiliencia y la profunda religiosidad del pueblo tamil como fuente de inspiración. A pesar de los condicionantes históricos y las tensiones religiosas, ha aprendido a mirar con contemplación la vida y a abrirse al misterio de Dios. La acogida, el respeto y la generosidad de aquellos con quienes ha compartido su vida han dejado una huella imborrable en su corazón.
“La resiliencia del pueblo tamil y su profunda religiosidad me han enseñado lecciones invaluables. He aprendido a valorar el bienestar de la comunidad por encima del individualismo. La importancia de la familia, el respeto hacia los mayores y la belleza de todas las formas de vida se han vuelto fundamentales en mi visión del mundo. También he descubierto que el paradigma de “bienestar” occidental puede ser una ilusión, que nos lleva a sacrificar la libertad y los lazos familiares por dinero”.
La experiencia de Beatriz en Sri Lanka nos invita a reflexionar sobre la misericordia de Dios y el llamado que todos los bautizados tenemos para participar en su misión. Podemos apoyar a Beatriz y a su comunidad de diversas maneras, desde nuestras oraciones hasta contribuciones económicas para los estudios de los estudiantes necesitados y las actividades pastorales que realizan. También se requiere el apoyo de personas cualificadas en el ámbito de la enseñanza y la formación del profesorado.
En conclusión, la historia de Beatriz Galán Domingo nos recuerda la importancia de la fe, la misericordia y la entrega desinteresada en la misión de Dios. A través de su testimonio, estamos invitados a reflexionar sobre nuestras propias vidas y cómo podemos responder al llamado de Dios en nuestro entorno. ¡Acompáñenos en esta maravillosa travesía de fe y descubrimiento!

