Mª. Guadalupe Ruiz Martínez. Smc. Zapopan, Jal. (Mexico)
¿Acaso hay un camino que me permita reconectarme con mi corazón?
¿Es posible estar en paz, amar y sentirme amada?
¡No todo lo que guardo en mi corazón me fortalece, me alegra, me da vida! ¿Cuál es el camino que me permite sentirme en paz?
Un retiro para cargar las pilas
Este fin de semana tuve la oportunidad de participar en este retiro organizado por la Fraternidad Misionera Comboniana Ad-Gentes, en la plenitud de la naturaleza que facilitó el contacto con mi ser.
Esos pensamientos y sentimientos que están ahí desde hace tiempo, largo, corto, o medio, pero que no me dejan conciliar el sueño, que no me permiten estar presente en mi presente o que me atrapan de tal manera que me atan, me estancan, me limitan.
El contacto con la naturaleza
Estar en un espacio tan bello como lo es el Bosque de La Primavera me inundó de paz. Todo me sugería armonía: el olor de los árboles, el trinar de las aves, el sonido del viento, las vistas majestuosas de los paisajes, la caminata en silencio al rio caliente, la sensación relajante al zambullir los pies que provocó el correr del agua, los alimentos suficientes y deliciosos…
Todo este maravilloso ambiente, aunado al acompañamiento y guía del equipo formado por Gorety, Belinda, Hna. Mary Carmen, Hno. Juan Carlos Salgado y Paco, quienes desde su formación, experiencia, amor y servicio, propiciaron ese recorrer el camino a mi corazón.
Ha sido observando, reconociendo, nombrando, reflexionando esos pensamientos y sentimientos para hacer acciones concretas, conscientes, responsables y amorosas que me ayudan para que desde la compasión amorosa pueda ¡trascenderlos! ¡crecer!, ¡perdonarme!, ¡amarme! y, ¡amar!.
Gracias por esta bella experiencia, renovando la conciencia de que Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo están conmigo y en mí, amándome permanentemente desde el vientre de mi madre y hasta el último instante de mi vida con su infinita compasión y misericordia.

