Hna. Philister Tabu
Con el favor de Dios, he dedicado mi tiempo y energía para trabajar y compartir mi fe con los jóvenes de mi parroquia y de la Diócesis de Puerto Escondido, en México.
Los jóvenes necesitan ser escuchados
Los jóvenes de verdad son esperanza de la Iglesia y de los pueblos e involucrándolos en varias actividades que tiene que ver con su fe, se comprometen. En varias ocasiones, han criticado esta generación de jóvenes, pero con mi experiencia, ellos nada más necesitan ser escuchados, comprendidos, amados, aceptados y así se gana la confianza.
Como Diócesis, la pastoral juvenil ha crecido y ha dado frutos y se ha elaborado una catequesis para las comunidades juveniles de todas las parroquias. Siendo parte del equipo diocesano de esta pastoral, me da muchísimo gusto poder colaborar y ayudar a nuestros jóvenes a través de esta labor.
Jóvenes comprometidos
A nivel parroquial, asumo la responsabilidad de dar la catequesis según la necesidad de la parroquia y esta catequesis fortalece la fe de los jóvenes y empiezan a hacer las obras de caridad. Con ellos, visitamos a los enfermos, preparamos despensas para la gente necesitada, entre otras actividades. Con eso, tratamos de vivir nuestra fe y ponerla en acción.
Otro aspecto muy importante es inyectar a los jóvenes la idea de la auto sostenibilidad. Como muchos de ellos son estudiantes y adolescentes, buscamos con ellos actividades para sacar fondos y cubrir sus gastos; hay muchas actividades tanto en la parroquia como en la Diócesis.
Celebración de la Palabra en las capillas
Además de participar en la pastoral juvenil, también me hago cargo de celebraciones dominicales incluso de celebraciones de difuntos. Como aquí no tenemos muchos sacerdotes, nos hacemos cargo de algunas capillas de la parroquia; es la manera de hacer causa común con ellos, así como decía San Daniel Comboni, de estar con el pueblo de Dios en tiempo de alegría o de sufrimiento. De verdad que es muy consolador estar cerca de la gente cuando están viviendo situaciones difíciles.
En la Costa Chica, mucha gente aprecia nuestra presencia; varios estudiantes han sido ayudados por nuestras hermanas y gracias a ello, ahora cuentan con un trabajo por lo que están muy agradecidos con Dios y con nosotras.
Las catequistas también dan testimonio de cómo este servicio les ayuda a crecer en su fe.
Algunos jóvenes que estaban muy alejados de la iglesia agradecen nuestra labor y sienten el crecimiento de su fe. Con los cursos de liderazgo, se preparan para llevar adelante sus comunidades y para mí son testimonios que da mucha alegría.
Viviendo en un pueblo muy solidario
Por último, aquí en la costa la gente es muy solidaria y además la cultura del pueblo promueve solidaridad. Entonces todo esto va en línea con los valores del Evangelio. Cuando suceden desastres naturales como el huracán, terremoto, etcétera preparamos despensas para amparar a la gente necesitada. Agradezco a Dios el regalo de estar hoy, en esta misión.

