En la reciente 75 Semana Española de Misionología, que tuvo lugar en la Facultad de Teología de Burgos del 3 al 6 de julio de 2023, el tema central fue “Mujer y Misión”. Durante el evento, se abordaron diversas ponencias y mesas redondas, explorando la importancia de la presencia y el papel de las mujeres en la misión de la Iglesia.
Uno de los momentos destacados fue la intervención de Laura Díaz, una misionera con una amplia experiencia en terrenos de misión. Laura compartió sus reflexiones sobre la cara materna de la Iglesia y cómo las mujeres desempeñan un papel fundamental en esta dimensión. Sus palabras resonaron en toda la audiencia, brindando una visión poderosa y esclarecedora.
Laura destacó la importancia de la comunidad eclesial de Marta, María y Lázaro, quienes se reunían en torno a Jesús para celebrar la vida y la amistad. Esta pequeña comunidad se convierte en un referente bíblico que nos ayuda a comprender mejor la cara materna de la Iglesia en el contexto misionológico actual.
“Marta y María son ejemplos de mujeres que se mueven entre la caridad y el servicio, la mística y la profecía”, afirmó Laura durante su intervención. “A través de su liturgia gestual de cuidado, compasión y ternura, emulan al Maestro y dan testimonio de la relación profunda que les une con Él”.
Laura enfatizó que a lo largo de la historia de la Iglesia, las mujeres han revelado la cara materna de Dios de muchas maneras, contribuyendo de forma significativa a la teología y la evangelización, incluso cuando su labor ha pasado desapercibida o ha sido silenciada. Su presencia y aportes han sido indispensables para el crecimiento y la vitalidad de la Iglesia.
La misionera también citó al Papa Francisco, quien ha articulado una visión de la misión en clave de mística y profecía. El documento Evangelii Gaudium refleja muchos de los aspectos que destacan la ministerialidad femenina en su compromiso diario de involucrarse, acompañar y proteger la vida en todas sus etapas. Laura subrayó la importancia de no caer en el maternalismo, que crea dependencia, sino de enfocarse en el cuerpo sufriente de Cristo en el pueblo.
Además, Laura hizo hincapié en la necesidad de una Iglesia y una Teología más inclusivas, que valoren y promuevan la participación activa de las mujeres tanto en el campo de la teología como en la espiritualidad. Para lograr esto, señaló la importancia de una mayor y más cualificada preparación de las mujeres en estos ámbitos.
En resumen, Laura Díaz nos recordó que la cara materna de la Iglesia a menudo permanece velada en el silencio, pero su presencia es imperceptible e indispensable. Al igual que la levadura que una mujer toma y guarda en tres medidas de harina, todo lo que nace del Espíritu es transformador y fecundo.
La participación en la 75 Semana Española de Misionología y las reflexiones compartidas por Laura Díaz han dejado una profunda huella en todos los asistentes. Estas reflexiones nos invitan a ser agentes de cambio, a difundir el amor y la compasión en nuestra labor misionera, reconociendo y valorando la importancia de la cara materna de la Iglesia.

