Soy Beatriz Cristina Mata, mexicana, y me hice Misionera Comboniana después de replantearme muchas cosas tras el terremoto de 1985 en México. Estudié en Kenia para ser profesora y después me enviaron a Sudán del Sur. Allí llegué en el año 2000. Ha sido y sigue siendo mi misión, no he ido a ninguna otra. Llegué cuando eran los años de la guerra y fue en ese contexto donde me di cuenta de la importancia de la educación y de que mi preparación podía aportar mucho allí.
La misión y la vida en Sudán del Sur me está aportando muchas cosas a nivel humano, sobre todo me está haciendo desarrollar capacidades que tenía “escondidas”, me está haciendo sacar lo mejor de mí misma: ternura, capacidad de donación, capacidad para amar, capacidad para dar y recibir. ¡He recibido tanto de ellos! Vivo cada día de mi existencia agradecida a Dios por esta vocación misionera que me ha dado. Sé que en mi pequeñez estoy aportando algo.
Creo que en el continente africano no necesitamos ni lástima ni compasión. Eso nos hace mucho daño. Aquí necesitamos estructuras de justicia y muchas oportunidades. Porque esas oportunidades aquí son una bendición, no se desperdician. Cuando la gente tiene que emigrar a otros países no lo hacen por gusto, sino porque buscan esas oportunidades que no tienen en su país. Nosotros los misioneros con nuestra labor, contribuimos a crear esas estructuras de justicia y esas oportunidades.

