de Piedad Aldaz – Ecuador
Hace unos años, 1998, en el Cantón de San Lorenzo del Pailón, en la provincia de Esmeraldas (Ecuador) las hermanas combonianas Amalia Tofanin, y luego Mariangela Sardi, en su visitas a las familias de la población, se dieron cuenta de los niños/as que por sus diversas discapacidades, eran dejados en las casas, en los patios, sin ningún tipo de atención, por no tener a dónde acudir, aparte de los bajos recursos de la mayoría de las familias.
Así que con algunas personas del lugar, algunas profesionales, interesadas en esta situación de los niños, formaron una organización sin fines de lucro para brindar educación especial a estos niños.
Al no encontrar espacio físico en el pueblo para comenzar, el párroco de la Parroquia “San Lorenzo mártir”, abrió sus puertas en las aulas parroquiales, donde comenzaron las clases con los niños/as sordos, ahí pasaban la mañana e incluía el almuerzo. Se preparó una docente en lenguaje de señas y en el 2001 comenzó con 18 alumnos sordos. Posteriormente se incorporan otros maestros que brindan a los niños y jóvenes del Cantón la oportunidad de tener una educación.
En octubre del 2006, con la ayuda de la Fundación Don Carlo Gnocchi, de Italia, se puede construir un Centro para Educación Especial adaptado para estas diversas necesidades, para fomentar una educación para la vida, para lograr la mayor autonomía en sus diversas discapacidades, que ya son muchas que van apareciendo: retraso mental, parálisis cerebral infantil (PCI), ciegos, problemas de aprendizaje, síndrome de Down , autismo, etc.
En el 2008, la Institución, obtiene el reconocimiento legal por parte del Gobierno Ecuatoriano, como “Instituto Fisco misional de Educación Especial NUEVOS PASOS”. Y esto comporta la obligación de realizar los programas educativos del Ministerio de Educación, que, claro está, las docentes se encargan de adaptarlos a los niveles que se necesita, buscando siempre lo funcional, que les sirva para la vida diaria.
El Centro desde sus inicios es de carácter gratuito, pues la mayoría de las familias son de escasos recursos, y cada día se les ofrece un desayuno y el almuerzo, que lo disfrutan. Y ¿De dónde nos vienen los recursos?. Unos cartoncitos de leche, suele enviar el Gobierno a los centros educativos, pero todo el resto, es la Providencia, que toca corazones solidarios. Diariamente vienen presencial unos 80-90 niños, e inscritos hay pasados los 140, que algunos se les lleva a casa las tareas, depende de cada situación.
En la actualidad los cursos que hay son desde inicial, hasta el Bachillerato Técnico en Hostelería- Gastronomía, que ha sido otro logro, el reconocimiento por parte del Ministerio de Educación en julio del 2022, donde se pudo comenzar el primer curso.
Este es un paso muy importante, ya que estos jóvenes una vez que salían de Nuevos Pasos, es bien difícil encontrar un trabajo, si lo es para todos los jóvenes, para ellos más, sin contar con la realidad social que hoy vivimos por aquí, de violencia, narco, etc., que muy fácil los jóvenes éstos pueden quedar enganchados. Este curso, técnico, les ha traído mucha alegría a los jóvenes, a sus familias, y ciertamente les abre una puerta para el futuro, se sienten más seguros más preparados para hacer actividades y trabajos a su alcance. Ellos y la Familia que somos Nuevos Pasos, impulsamos para que puedan integrarse cada uno con su valor y dignidad en la sociedad, a nivel de Cantos se hacen actividades para ellos, pero es un campo el de la integración que falta mucho por recorrer.
Desde sus inicios, las hermanas Combonianas hemos estado acompañando este Centro Especializado, como Delegadas del Obispo, por ser Fisco misional, y después de las dos primeras hermanas dichas al inicio, estuvo la hermana Carmen Gonzáles y en la actualidad Piedad Aldaz, la que escribe este texto agradecida por este camino abierto y recorrido por hermanas y gente de corazón, sensibles y humanas, abiertas a cómo potenciar la vida de los más débiles.

