En su mensaje para la 58ª Jornada Mundial de la Paz, el Papa Francisco invita a la humanidad a emprender un camino de esperanza hacia la paz verdadera en este Año Jubilar 2025. Ante las múltiples crisis e injusticias que afligen al mundo, hace un llamado a escuchar el “grito desesperado de ayuda” que se eleva desde tantas partes.
El Santo Padre subraya que todos somos deudores ante Dios y necesarios los unos para los otros. Propone acciones concretas para restablecer la justicia, como el alivio de la deuda de los países más pobres, la abolición de la pena de muerte y destinar parte del gasto en armas a un fondo para eliminar el hambre.
Pero sobre todo, el Papa invita a un desarme del corazón, superando el egoísmo para ir al encuentro de los demás con gestos de amistad y servicio. “La paz no llega solo con el fin de la guerra, sino con el inicio de un mundo nuevo”, afirma, donde nos descubrimos “más unidos y más hermanos”.
En sintonía con este mensaje, la Hna. Mariolina Cattaneo reflexiona sobre la no violencia como un camino espiritual transformador. Más que pasividad, requiere coraje y creatividad para transformar los conflictos desde la raíz, comenzando por una conversión personal que se expande hacia el cambio social.
En este Año Jubilar, el llamado es claro: construir la paz con solidaridad, perdón y un corazón abierto a la esperanza. Un desafío exigente pero urgente en nuestro mundo herido y dividido.

