Juliette Makolet desde Bangui (RCA)
Hace varios años, al regresar a mi país después de muchos años fuera, puse en marcha el “Centro de Promoción Femenina San Daniel Comboni” que se sitúa en Bangui, la capital. Estamos en un barrio muy conocido, el barrio di “Bimbo”.
Situaciones de exclusión y de vulnerabilidad
La idea era que fuese un centro para madres adolescentes y chicas en situación de vulnerabilidad. Iniciamos de una manera muy modesta y solo podíamos acoger a 25 chicas, pero eran muchas más las que llamaban a la puerta. Por eso decidimos recuperar una propiedad que teníamos alquilada cerca de la casa y trasladar allí el centro. Así conseguimos poder acoger a más de 70 alumnas.
En el centro ofrecemos actividades que pueden favorecer nuevas oportunidades como la alfabetización, bordado, corte y confección… Todo eso en las mañanas y por la tarde las máquinas sirven también para las mujeres del barrio que quieren aprender a coser.
Recuerdo que al inicio cuando solo ofrecíamos alfabetización las chicas se aburrían y se marchaban. Por eso decidimos intercalar otros cursos más prácticos. Ahora mismo también les ofrecemos cursos de matemáticas y otros cursos que tienen una mirada más de emprendimiento social, donde les enseñamos a fabricar jabón, a transformar productos alimenticios o a preparar dulces que luego venden y sacan un dinero para llevar adelante la economía familiar.
La prevención es el pilar de todo
La prevención de los embarazos nos parece también un tema crucial, por eso el curso también incluye educación a la vida, donde se pone un especial énfasis en la formación sexual de las chicas.
Cuando se quedan embarazadas se lamentan y les da vergüenza hablar de estos temas, incluso entre ellas. En temas de sexualidad podemos decir que tienen una gran ignorancia porque en las familias es problemático hablar de ello. Vimos la importancia de realizar campañas de sensibilización de prevención de embarazos precoces en las escuelas y los colegios del barrio.
Queremos apoyar a las chicas para que tomen decisiones responsables sobre su vida y también implicar también a las familias, los profesores y en definitiva toda la comunidad para que tomen conciencia de que esos embarazos generan pobreza y exclusión en muchas jóvenes.
Por esto en este acompañamiento no olvidamos el aspecto de la escucha, el apoyo psicológico y emocional, porque muchas de estas chicas han vivido rechazo social, soledad y falta de apoyo familiar.
En 2025 15 de las 25 chicas de la primera promoción pudieron obtener un diploma oficial reconocido por el Gobierno y este año saldrá la segunda promoción. Creo que nuestro centro es un espacio donde poder mirar el futuro con confianza.

