De Flor de María Decelis. Desde Riobamba (México)
Soy la Hermana Flor de María Decelis Burguete, Misionera Comboniana, originaria de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Recuerdo que mi inquietud por la Misión se clarificó a los 20 años con la vivencia del Amor de Jesús hacia mí, donándome la fe en Él, y muchísimas cosas más, pero me preguntaba, “para responder a Su Amor, ¿qué puedo hacer?”, sabiendo que muchas personas en el mundo no Lo conocen y no vivencian su Amor hacia ellos.
Una lectura iluminadora
Sin duda que, en lugares remotos, hay muchas mujeres que gastan su vida amando a Jesús en el servicio a quienes lo necesitan, haciendo ver el Amor de Jesús hacia ellos. Y el Señor vino a mi encuentro al descubrir en la revista de ¨Esquila Misional¨ un testimonio de las Misioneras Combonianas en África. Así que al terminar de leer me dije “¡Esto es lo que yo quiero!”.
Mi inquietud fue creciendo llevándome a dejar familia, amig@s, trabajo. Fue muy difícil pero el Señor me ayudó a dar ese paso e ingresé a la comunidad en Guadalajara para mi Formación. Uno de los lemas de Daniel Comboni nuestro Fundador, que me impulso siempre, fue ¨África o muerte¨.
Un trabajo enriquecedor
Trabaje en Gulu, Uganda, con la tribu Acholi, (5 años). En Zambia: en la periferia de Lusaka ¨George Compound¨ (4 años) y después en Mongu, con la tribu Lozi, (13 años). Personas muy lindas, alegres, amables, amistosas, y muy acogedoras. Con fortaleza aun en medio de las dificultades diarias, lo cual me enseñó mucho, en todos los aspectos. Me permitían participar con ellos en sus momentos de alegría, de sufrimiento, la cotidianidad de sus vidas y el significado con el que lo vivían. Hay mucha riqueza en su cultura.
Muy agradecida a quienes me ayudaron
Allá me conocen como Florence y agradezco al Señor por grupitos de ellas y ellos, Catequistas y gente muy sencilla, que me ayudaron bastante para inserirme y colaborar en zonas rurales y de periferia, escuelas, enfermos, familias, en crecimiento espiritual, sector salud, educación, promoción de la mujer.
Los últimos años compartí mi vida especialmente con mujeres. Sin ellas, el trabajo hubiese sido más difícil. Con su sabiduría y tesón, se lograron y se siguen logrando muchos resultados positivos: comparten generosamente la Palabra, valores, y todos sus conocimientos, enseñan costura, computación, etc., han apoyado a jóvenes sin escuela o que la dejaron por dificultades económicas y les abren caminos para inserirse de nuevo en ellas. Esto es: “Evangelizando África por medio de África”.
Y ahora toca vivir nuevas experiencias
A finales del 2022 tuve que dejar Zambia debido a mi salud. No fue fácil, pero el Señor continúa abriéndome caminos gracias a personas amigas generosas, que hacen posible que pueda regresar algún día.
Doy gracias al Señor por haberme donado a mi querida y extensa familia que con fe y generosidad me han acompañado y apoyado a lo largo de mi vida, que, aunque si me separo de ellos físicamente, siempre los llevo en mi corazón y en mis oraciones.
Y gracias a la Congregación, mi familia, que me ha apoyado siempre en todas partes y en todos los aspectos y ahora a mis hermanas de la comunidad de Riobamba en donde me encuentro, quienes, con generosidad y cariño, me dan la mano de una manera u otra para que mi salud mejore y nuevamente pueda dar mi SI a la Llamada de Jesús: dejar todo por esta inquietud misionera que ha sembrado en mi corazón.
¡Regresar a Zambia, esta es mi esperanza que el Señor, en su fidelidad, hará realidad de nuevo!

