Hna. Ligia Castillo, desde Ciudad de México
Me encuentro en la Ciudad de México hace 2 años y estoy haciendo realidad el deseo que tenía desde hace algún tiempo y que nació en la misión.
Un antes que abrió los ojos
He trabajado varios años en dos centros de Salud de Mozambique (África), como enfermera. Últimamente trabajé en el distrito de Balama al norte del país.
Durante este tiempo he compartido muchas experiencias en el tratamiento de diversas enfermedades. Las más comunes en la población son malaria, desnutrición, anemia, tuberculosis, HIV. Y en los tratamientos contamos con los recursos humanos y materiales limitados.
Sin embargo, hay una enfermedad de difícil tratamiento frente a la cual he sentido que no contaba con el conocimiento ni los recursos necesarios, la enfermedad del alcoholismo. Una enfermedad que afectaba a hombres y mujeres, independientemente de su raza, condición social o religiosa. Y todo eso sumado al estigma y discriminación que existía.
Un problema muy enraizado
La gente que quería dejar la bebida, como comúnmente se le llama, en el mejor de los casos recurría a la medicina tradicional con el uso de hiervas y raíces. En el Centro de salud lo que podíamos hacer es el de aconsejar al enfermo para no continuar haciéndolo, explicándole las consecuencias para su salud. Muchas veces esto no era suficiente, recurrimos a formar un grupo de compañeros para aproximarnos más a cada caso y poder aconsejarlos.
Fue un enfermo alcohólico en especial que me hizo reconocer el prejuicio y la ignorancia que tenía con respecto a esta enfermedad. Fue tratado con la medicina tradicional para lo cual necesitaba querer de corazón dejar de beber.
Prevención en adicciones
Por esto pedí capacitarme con respecto a las Adicciones, aquí en la ciudad de México, donde encontré la formación que necesitaba. La Especialidad preventiva en Adicciones es el estudio que me permitió conocer la realidad del alcoholismo y otras drogas, su tratamiento y prevención basados en evidencia científica a través de la realización de programas en las escuelas, con las familias en la comunidad.
Conocer el trabajo de los grupos de Alcohólicos Anónimos y de sus Familiares, así como profesionales y compañeros que trabajan en esta área, compartir con ellos mi deseo de ayudar en este tipo de problemas de salud, recibir su apoyo y su experiencia ha sido una riqueza que llevo conmigo.
Mi deseo es de apoyar la prevención y el tratamiento de esta enfermedad en los adolescentes, jóvenes, adultos y sus familias a través de la pastoral de la salud. Y el trabajo en red con organizaciones que apoyan estos programas
Creo que nuestra labor es este campo, es una respuesta al llamado que San Daniel Comboni nos hace hoy, para liberar a las personas de la esclavitud del alcohol, las drogas, y participar en la regeneración de la vida de jóvenes y adultos afectados por las Adicciones.

