De Mª del Prado Fernández. Desde Madrid
La vida es un don maravilloso recibido y al mismo tiempo ofrecido. De eso sabe mucho la hermana María Teresa Romo, natural de Salamanca (España)
En su vida misionera ha vivido en lugares muy diferentes y a veces muy complicados en los que ha podido ofrecer su servicio misionero con competencia y generosidad.
Después de muchos años fuera de España regresó para trabajar en el servicio a las hermanas mayores de la comunidad de Madrid. Su dedicación y su entrega han sido su seña de identidad más fuerte.
Ahora María Teresa Romo afronta un nuevo reto sin dejar nunca de soñar. Seguir soñando la misión era su anhelo más profundo, ahora regresa a la misión en México donde ya había estado anteriormente. Es consciente de las dificultades y de los retos que tendrá que asumir. Uno de ellos es la edad, pero es consciente de que aún puede seguir ofreciendo. De otro modo, con más sosiego, con más calma, con más experiencia. Los años ayudan a crear poso y ofrecer lo mejor de uno mismo.
En el vídeo manifiesta su ilusión y sus retos. Antes de viajar nos ha dejado algunas de sus impresiones y sentimientos más personales. Y a través de ello nos invita también a nosotros a seguir soñando.

